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| Food Stamps, la salvación de los pequeños |
| Washington Hoy |
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Isabel M. Estrada Portales
06/17/2005
Al tiempo en que aumenta las familias hambrientas en el país,
una reciente propuesta en el congreso, derrotada por abrumadora mayoría,
intentó limitar el acceso de los inmigrantes a las food stamps,
un programa que es un salvavidas para, entre otros, el 22.5 por ciento
de latinos pobres.
La enmienda a la ley "Agriculture Appropriations Act of FY 2006",
presentada por el congresista Scott Garrett, republicano de New Jersey,
fue rechazada por un voto de 169-258.
"Aplaudimos a los miembros del Congreso, incluyendo a los líderes
hispanos Rep. Henry Bonilla (R-TX) y al Rep. Luis Gutiérrez
(D-IL), que estuvieron en fuerte oposición bipartidista esta
propuesta", dijo Janet Murguia, la presidente y gerente general
del Consejo Nacional de La Raza (NCLR).
El 11,2% de las familias de Estados Unidos pasó hambre en 2003,
contra 10,1% en 1999, según los últimos datos, presentados
en el marco del Día Nacional para Concientizar sobre el Hambre,
el martes 7 de junio.
El hambre se define como la sensación dolorosa e incómoda
causada por l falta de comida. El hambre y la pobreza están
directamente relacionadas. La comunidad inmigrante y las minorías
constituyen la mayoría del 12.5% de la población que
vive bajo el umbral federal de la pobreza, en total, 35.9 millones
de personas, incluidos 12.9 millones de niños en el 2003.
Los índices de pobreza para los niños, los negros, los
hispanos y las madres solteras fueron mucho más altos que el
promedio nacional. Entre los niños, el índice de pobreza
fue de 17.6%. Los negros tienen un 24.4%, hispanos el 22.5% y hogares
de madres solteras el 28%.
"Los temas del hambre y la inseguridad alimentaria en comunidades
en todo el país no necesitan ser enturbiados por extrínsecas
propuestas de ley contra los inmigrantes. Necesitamos asegurarnos
de que las personas hambrientas de nuestra nación estén
recibiendo la ayuda alimenticia que les permitirá ir a la escuela,
ir a trabajar y contribuir plenamente en los EE.UU.," comentó
Murguia.
Algunos pediatras temen que los recortes a la ayuda social que pretende
el presidente George W. Bush en su presupuesto 2006 empeoren la situación.
En contraste, Bush planea mantener los recortes de impuestos para
los sectores más afluentes, señalan ellos.
La doctora Deborah Frank, profesora de pediatría en la escuela
de medicina de la Universidad de Boston, quien tiene una clínica
especializada en bebés mal nutridos tiene similares preocupaciones.
“Vemos más y más bebés menores de un año,
lo cual es especialmente preocupante porque ellos son quienes tienen
más probabilidad de morir de mal nutrición y sus cerebros
se están desarrollando muy muy rápido”, dijo Frank
en entrevista telefónica con AFP.
“El cerebro de un bebé aumenta 2.5 veces su tamaño
en el primer año de vida”, dice Frank, y añade
que si el bebé no recibe la nutrición necesaria para
que su cerebro se desarrolle, pueden haber transtornos y dificultades
de por vida en aprendizaje y comportamiento.
Pero los centros de protección para los infantes y los niños
no existen en Estados Unidos, a diferencia de otros países
como Francia, lo cual hace que los niños menores de tres o
cuatro años sean invisibles para la autoridades, lamentó
Frank.
“Ellos no vienen a mi clínica hasta que están
ya muy bajo peso”, dijo.
“Recientemente me he alarmado porque recibimos más niños
que están tan enfermos que van directo al hospital antes de
venir a la clínica”, una situación que, en 20
años de práctica, Frank había visto controlada.
Aquí en el Distrito de Columbia, el índice de pobreza
es 35.2% comparado con el 17.6% nacionalmente, el más alto
del país. Esto se traduce en 100,000 niños al borde
del hambre en el área Metropolitana de Washington DC, 35 mil
o 1 de cada 3 solamente en el Distrito. En los condados de Montgomery
y Prince George, 1 de cada 4 niños está en riesgo de
hambre y en Northern Virginia, 1 de cada 5. |
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