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El calvario de una venezolana


Luis Acosta/AFP/Getty Images
Loaiza en huelga de hambre el 30 de agosto en Caracas.

Isabel M. Estrada Portales
Washington's Voz

08/05/2005

Después de cuatro meses de secuestro, violaciones y torturas, vinieron cuatro años de peregrinaje por el desierto del sistema judicial de Venezuela y Linda Loaiza López aún se está recuperando del abuso físico y emocional que sufrió, y aún está esperando que se haga justicia.

Courtesy of International Planned Parenthood Federation Western Hemisphere Region (IPPF/WHR)
Foto Superior:
Linda antes del secuestro
Foto Inferior:
Linda al momento del rescate
En julio del 2001, Loaiza fue rescatada por la policía de Caracas, Venezuela, del apartamento de Luis Carrera Almoina, el acusado. Ella había sido violada y torturada repetidas veces. La encontraron en estado de severa desnutrición, con los lóbulos del oído destruidos, un pezón arrancado, quemaduras de cigarro en todo su cuerpo, múltiples fracturas de cráneo y heridas y cortes en su cara y sus genitales.

“Yo no lo conocía de ningún lado. Me secuestró y destruyó mi cuerpo con sus manos y pies. Estuvo allí constantemente durante esos cuatro meses. A veces salía por un par de horas pero regresaba y la rutina de torturas comenzaba de nuevo,” dijo Loaiza en entrevista telefónica con el Washington's Voz desde Caracas. “Me han hecho nueve operaciones, no sé cuántas falten.”

“Este incidente ocurrió en Venezuela”, dijo Carmen Barroso, directora regional de International Planned Parenthood Federation, “pero es un ejemplo horrible de la inmensa dificultad que las mujeres enfrentan en muchas partes del mundo cuando tratan de buscar justicia contra la violencia y el abuso”.

Carrera Almoina, quien está en la cárcel esperando juicio, viene de una familia adinerada y su padre era el Rector de la Universidad Nacional Abierta de Caracas. Carrera había sido arrestado anteriormente por torturar a su pareja en 1999. Después de ser detenido y puesto bajo prisión domiciliaria, él intentó escaparse con la ayuda de su padre. Fue capturado al día siguiente y su padre fue luego acusado de obstrucción de la justicia.

“Tenemos esa información y vamos a usarla en la presentación de nuestro caso contra él”, dijo en entrevista telefónica desde Caracas el fiscal Yoraco Bauza, quien trabaja el caso junto al fiscal César Mirabal.

El caso de Loaiza fue diferido por el sistema judicial venezolano 29 veces y 59 jueves se negaron a encausar al hombre acusado de torturarla. Más de tres años después, Loaiza comenzó una huelga de hambre de 13 días en los escalones de la Corte Suprema antes de que el caso fuera finalmente a juicio, pero el 21 de octubre del 2004, Carrera Almoina y su padre fueron absueltos de todos los cargos. El juez citó “falta de evidencia” y ordenó una investigación de Loaiza, su padre y su hermana por prostitución.

“La ley venezolana prescribe sólo una quinta parte de la sentencia normal por actos violentos perpetrados contra trabajadoras del sexo”, explica Gil Kulick, de la International Planned Parenthood Federation, una organización que ha iniciado una campaña internacional en apoyo a Loaiza.

“Esta ley es una violación de las convenciones internacionales sobre violencia contra la mujer. La ley de hecho condona estos actos y trata a esas mujeres como ciudadanos de segunda clase. Puede ser usada contra las mujeres, como se evidenció en el primer juicio, como un argumento para la defensa. Cualquier predador sexual puede afirmar que su víctima era una prostituta y el foco del juicio se vuelve sobre la inocencia de la mujer”.

Loaiza niega firmemente los cargos de prostitución que llama “absurdos”. “Esa ha sido su única estrategia de defensa, ni siquiera piden sentencia reducida, sino que tratan de poner los cargos contra mí”, dice ella.

Sin embargo, esa estrategia no los llevaría muy lejos, porque según Bauza, ese artículo legal fue derogado hace mucho tiempo. “Recordemos que este es un código penal muy viejo, con muchas cosas obsoletas. Ese artículo ya no está en vigor hace tiempo, porque se consideró una violación de los derechos humanos y de la igualdad de todos los ciudadanos”.

Según Bauza, la estrategia de la defensa es decir que las cosas no ocurrieron de la forma en que Loaiza las cuenta. “Hablaron de la prostitución, después dijeron que todo ocurrió con el consentimiento de Loaiza, pero tenemos mucha fe de que tenemos suficientes pruebas para contrarrestar eso”.

Bauza expresó confianza en obtener una declaración de culpabilidad y la máxima pena posible: 30 años en prisión. “Hay amplias posibilidades”, dijo Bauza.

Loaiza apeló la decisión y en abril, luego de protestas e indignación públicas, una corte de apelaciones anuló el veredicto y llamó a un nuevo juicio. Este debía haber comenzado a fines de julio, pero la defensa demoró dos veces su comienzo.

El juicio iba a comenzar este martes, pero fue diferido, según Bauza, porque el abogado de Loaiza interpuso una recusación contra el juez de la causa a quien no consideraron imparcial. “Nosotros sí lo consideramos imparcial. De hecho, ha sido recusado en tres ocasiones por el acusado”, dijo Bauza.

La nueva fecha del juicio es el lunes 8 de agosto.

Linda Loaiza tiene una fundación: Fundación Amigos de Linda Loaiza, y puede comunicarse con ella en el pidojusticia2004@yahoo.com , Justicia para Linda www.justiciaparalinda.org