Navegue
nuestra portada

Herndon, el factor miedo


08/19/05

En esta controversia sobre el centro para los jornaleros en la ciudad de Herndon uno observa el miedo como el componente principal de la oposición. Un miedo irracional.

Quienes se oponen al centro son acusados de racistas, sectarios, hipócritas y anti-inmigrantes. Y por supuesto, algunos lo son. Del mismo modo que algunos de los jornaleros que ahora se reúnen en el 7-Eleven son groseros, criminales, borrachos... e indocumentados.

La palabra clave es “algunos”.
El miedo de los residentes de Herndon opuestos al centro es que se devaluará el mercado de bienes raíces, el área no será tan segura, habrá sobrepoblación y el dinero del contribuyente se usará para apoyar a inmigrantes indocumentados.

Ellos temen, en dos palabras, la destrucción de su sueño americano. Lo que ellos tal vez no perciben es que los jornaleros que se reúnen frente al 7-Eleven están también están a la caza de una quimera. Ellos también tienen un sueño o dos que les gustaría ver realizados. Ellos ya dieron un largo viaje y quemaron las naves tras de sí.

Uno de los grupos que se opone tiene un sitio web llamado “Save Herndon”. Ahí exhiben fotos de los jornaleros reunidos en el 7-Eleven. La primera foto es de un joven hispano (al menos parece hispano) que está haciendo un gesto obsceno hacia la cámara. El pie de foto dice: Esta es la forma de subir los precios de nuestras casas.

Hace unos meses yo estaba tratando de parquear en Georgetown – lo cual ya es heroico – y finalmente encontré un espacio. Me tomó unos cinco minutos parquer correctamente. Un joven que salía de una casa, en un carro muy elegante, se vio obligado a esperar por mi un par de minutos. Cuando finalmente rebasó mi carro, me hizo un gesto obsceno con su dedo. Ese incidente me llevó a concluir que todos los residentes de Georgetown son unos vulgares.

Me pregunto si alguien aceptaría esa conclusión como racional.
El sitio web también dice que algunos de los jornaleros “los confrontaban”. Ahora, examinemos la situación.

Ellos están ahí para conseguir un trabajo. Ellos saben bien que quienes están tomándoles fotos ahí no están precisamente haciendo una crónica de la vida en Estados Unidos, sino usando las fotos para hacer campaña en su contra e hasta hacerlos arrestar si fuera posible. También creo recordar que hay reglas en contra de tomar fotos de personas sin su consentimiento. ¿Qué esperaban esos fotógrafos? ¿Querían que los jornaleros posaran y que aquellos que estuvieran indocumentados les mostraran sus visas expiradas?

¿Harían ellos un gesto obsceno a la persona que viene a ofrecerles un trabajo o a preguntarles la hora?
Ellos son jóvenes y no tan jóvenes, padres, esposos, hijos. Tienen familias aquí y allá. Quieren ayudar a sus familias a progresar y quieren llegar a ser alguien en la tierra de las oportunidades. Se sienten atacados y responden, tal vez no muy amablemente, pero responden.

La otra queja es la seguridad. Quienes se oponen al centro dicen que los jornaleros crean inseguridad en el área. No sé cuán seguros se sienten ellos en sus propias casas cuando esos trabajadores les están arreglando el fregadero, pintándoles las paredes y haciendo jardinería. La mención de la seguridad es ofensiva, porque está igualando inmigrantes a criminales. Es el temor de lo desconocido, el miedo a perder lo que se tiene. Y está bien. Pero ese es el mismo miedo que sienten los jornaleros, por tanto, debe haber espacio para el entendimiento.