En algún momento este mes – la fecha exacta no es importante,
porque todo es relativo – celebramos a Albert Einstein y su
famosa teoría de la relatividad. Tal vez eso no tenga mucho
que ver con lo que ocurre ahora en el mundo, pero tal vez es esencial,
pues tiempo y espacio no están fijados y todo conecta con
todo lo demás.
La teoría de la relatividad ha sido mal usada a menudo, especialmente
en el lenguaje común, para expresar la falta de permanencia
de cualquier noción, la relatividad de nuestras percepciones,
los factores que condicionan la forma en que arribamos a ciertas
convicciones.
Uno de los mantras de esta visión popular de la relatividad
es que el contexto es todo, nada puede analizarse fuera de su contexto
so pena de restar todo mérito al argumento.
Ya que el contexto lo es todo, los medios de comunicación
han aprendido a usarlo bien, incluso las técnicas para crear
un contexto.
Pero la administración de Bush se ha llevado los laureles
en términos e “contextualizar el contexto”. Por
ejemplo, hace unas semanas prácticamente cada miembro de
la administración expresó furia, ofensa personal y
peor contra Amnistía Internacional porque la organización
comparó a Guantánamo con el Gulag soviético.
Lo interesante es escuchar las razones por las que no es un Gulag:
no lo es porque Estados Unidos defiende la libertad y los derechos
humanos en el mundo, y porque siempre tiene buenas intenciones.
Ninguna de las razones responden al problema esencial de un flujo
continuo de revelaciones sobre las condiciones en esa base.
El presidente y el resto mencionan América como si fuera
una vacuna contra todo mal, como si cualquier cosa que viene de
América es inherentemente bueno. ¿Quién se
preocupa por las evidencias?
Pero esta manipulación parece funcionar pues, pese a las
fotos que hemos visto, y las muchas más que ellos no nos
han enseñado, pese a nuevos documentos que muestran que un
prisionero fue torturado con la autorización expresa del
Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, nada menos, la mayoría
de la población de EE.UU. todavía piensa que los miles
de fotos y las muchas historias son incidentes aislados.
Ni mencionar el famoso memo de Downing Street que abiertamente admite
la fabricación de un esquema para iniciar la guerra en Irak
al margen de la famosa inteligencia. Pero ¿quién puede
ocuparse de eso en el contexto de la última saga de Michael
Jackson?
Sí, todo es relativo. Probablemente los soviéticos
se ofenderían al verse comparados con el sistema de Guantánamo.
Mientras los que sufren en él deberían percatarse
de que, con tantas atrocidades que ocurren diariamente, ellos no
están tan mal.
Hay una diferencia muy clara entre tirar el Corán al inodoro
y salpicarlo con orine. ¿Cuál prefiere para las fotos
de familia o su Biblia?
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