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La conservación futura de
los
Estados Unidos fluye en sus venas |
Kathleen Clarke / AFP
08/19/05
Si desea ver el futuro de la conservación en los Estados Unidos, no busque en los pasillos de mármol de Washington. En vez, vaya a Trixi's Antler Saloon and Fine Dining en Ovando, Montana.
Trixi's es un centro de actividad social para los residentes del valle Blackfoot, la pintoresca zona que se presenta en la película "A River Runs Through It". También es el lugar donde se originó el Desafío de Blackfoot (The Blackfoot Challenge), una notable alianza entre más de 500 terratenientes locales, 27 organismos estatales y federales, y muchas organizaciones sin fines de lucro creadas a mediados de los años noventa para abordar desafíos ambientales tales como la degradación de la calidad del agua, la pérdida de los humedales, la fragmentación del hábitat natural y la construcción de casas de vacaciones que amenazaron el estilo de vida tradicional del valle.
Al trabajar juntos, los diversos asociados de Blackfoot Challenge han contribuido más de $5 millones para rehabilitar y mejorar más de 2,600 acres de humedales, 38 millas de arroyos y 2,300 acres de pastizales naturales. Los dueños de tierras privadas han destinado por medio de servidumbres casi 90,000 acres de sus terrenos a la conservación permanentemente.
Notablemente, todo esto se ha logrado sin leyes ni normas opresivas, ni demandas ni disputas.
El espíritu y la energía de esta alianza comunitaria y cientos de otras como ella en todo el país son el futuro de la conservación en los Estados Unidos.
En décadas recientes, hemos abordado muchos de los problemas ambientales más obvios que enfrentábamos en los años sesenta y setenta, cuando el smog cubría nuestras ciudades como una manta sucia, y los ríos estaban tan contaminados que uno incluso cogió fuego.
Leyes históricas como la Clean Water Act y la Clean Air Act han sido exitosas. Hemos limpiado nuestras vías fluviales, eliminado gran parte del smog sobre nuestras ciudades y contribuido a la recuperación de especies como el falcón peregrino y el águila de cabeza blanca.
Se está llegando al límite de lo que estas leyes pueden hacer. Las leyes y normas pueden prohibir que se dañe el medio ambiente, pero no pueden generar entusiasmo ni creatividad para restaurar nuestros humedales, vías fluviales y vida silvestre.
Si hemos de continuar alcanzando logros en el siglo XXI, necesitamos un nuevo enfoque que se base en la idea que la inspiración para la conservación exitosa proviene de una alianza entre el gobierno y el pueblo, una alianza que puede lograr lo que el gobierno no puede hacer por sí solo. Hacen falta los Blackfoot Challenge.
Para respaldar esfuerzos locales como el Blackfoot Challenge, el Presidente Bush promulgó un decreto ejecutivo el año pasado que instruía a los departamentos del Interior, Agricultura, Comercio y Defensa, y a la Agencia de Protección Ambiental que promovieran la conservación cooperativa al trabajar activamente con los estados, las comunidades locales, los negocios, las organizaciones sin fines de lucro y las personas particulares. El objetivo del decreto es contribuir a facultar al pueblo estadounidense para que tome la conservación en sus manos.
El decreto también instó al Consejo de Calidad Ambiental de la Casa Blanca (White House Council on Environmental Quality) a que convoque la Conferencia de Conservación Cooperativa este año. La conferencia, que se llevará a cabo durante tres días a fines de agosto en St. Louis, ofrecerá un foro para que los diversos grupos comunitarios, líderes empresariales y funcionarios federales, estatales, tribales y comunitarios intercambien información e identifiquen estrategias innovadoras y eficaces para promover la conservación cooperativa.
El objetivo de la conferencia es infundir energía en un ejército de ciudadanos conservasionistas y darles a las comunidades, las organizaciones y los dueños de tierras las herramientas para cooperar en proyectos de conservación.
A fin de cuentas, los que mejor pueden velar por las tierras son aquéllos que viven en ellas, las trabajan y las aman. Cuentan con los conocimientos, las aptitudes y la motivación para cuidar la tierra mejor que nadie. Necesitamos darles el poder para hacerlo.
Los estadounidenses aman el mundo natural tanto como otros pueblos del mundo. Creemos fervientemente que nuestros hijos y nietos merecen heredar un mundo tan saludable e íntegro como el que nosotros heredamos.
Al trabajar conjuntamente, podemos lograr este objetivo. La conservación exitosa debe ser una alianza entre los ciudadanos de los Estados Unidos y su gobierno.
Kathleen Clarke es directora de la Oficina de Manejo de Tierras de los Estados Unidos (U.S. Bureau of Land Management). |
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