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| Enmienda convierte a policías en agentes migratorios |
Isabel M. Estrada Portales
05/27/2005
El temor de los inmigrantes de acercarse a una estación de
policía puede reforzarse con la última enmienda pasada
por el Congreso la semana anterior, que le da al estado y a la policía
local la autoridad de capturar, detener y deportar a inmigrantes.
”Esta enmienda minaría seriamente la confianza entre
los latinos y la policía que se supone debe servir y proteger
a la comunidad en general,” indicó Janet Murguia, presidente
y gerente general del Consejo Nacional de La Raza (NCLR). “Toda
la comunidad será menos segura si algunos miembros de la comunidad
no se presentan a reportar crímenes o comportamiento sospechoso
porque le temen a funcionarios de la ley.”
La enmienda fue anexada a una ley que otorga 31 mil millones de dólares
al Departamento de Seguridad Nacional, elaborada por el congresista
demócrata Bennie Thompson, como el principal demócrata
en el Comité de Seguridad Nacional del Congreso.
Propuesta por el congresista republicano Charles Norwood, de Georgia,
la enmienda permitirá a las agencias del orden locales detener
y deportar a inmigrantes indocumentados con los cuales se tropiecen
durante el trabajo policial habitual. “Obligar a los
agentes del orden locales, sin entrenamiento y ya sobrecargados de
trabajo, a convertirse en expertos en inmigración representa
una forma en la que el gobierno federal, responsable de los temas
de inmigración, pasa su obligación a otros”, dijo
Thompson, quien votó “no” a la enmienda.
Grupos como el Minutemen Project y otros que quieren cerrar las fronteras,
apoyaron y elogiaron la enmienda de Norwood, pero los grupos hispanos
y algunos de agentes del orden la criticaron enconadamente porque,
dicen, hace demandas sin proveer recursos adecuados y capacitación
en las leyes migratorias. “La ley de inmigración
es increíblemente compleja y, sin el entrenamiento y recursos
apropiados, hay probabilidad de que la policía cometa errores
y perjudique a gente inocente. Y haciendo que la policía haga
cumplir las leyes de inmigración también le roba recursos
a la investigación de los crímenes y la lucha contra
el terrorismo,” opinó Murguia.
Centenares de líderes de la comunidad, jefes de policía,
de organizaciones de aplicación de la ley y de funcionarios
de la ciudad y del estado han opuesto esfuerzos de emplear a la policía
para la aplicación de las leyes de inmigración, citando
su impacto en la confianza de la comunidad y la falta de recursos
para ampliar su mandato. “Mientras que el Senado y
la Casa Blanca hablan sobre reforma integral del sistema de inmigración,
los republicanos de la Cámara continúan aprobando legislación
dañina sin el beneficio de audiencias o cuidadoso debate,”
concluyó Murguia. “Estas medidas no hacen absolutamente
nada para arreglar nuestro poco eficaz sistema de inmigración;
sino que dañan a nuestra comunidad y son perjudiciales para
la seguridad pública.”
Según Lynn Tramonte de la Barrera, analista de políticas
del National Immigration Forum, algunas de las actuales regulaciones
de la administración Bush, como la del Centro Nacional de Información
sobre el Crimen, y otras medidas para hacer que la policía
estatal y local haga cumplir las leyes migratorias ya han afectado
la disposición de algunos inmigrantes de buscar protección
policial. “Para contrarrestar este efecto negativo,
muchos gobiernos estatales y locales han hecho grandes esfuerzos para
poner en vigor y apoyar políticas públicas que estimulen
a los inmigrantes a acercarse a la policía”, dice Tramonte.
Tramonte advierte que al hacer a millones de personas en vulnerables
a arrestos policiales por una violación migratoria que ellos
hayan o no cometido o ni siquiera sepan que existe, los inmigrantes
que cumplen con la ley y son parte de nuestras comunidades evitarán
contactar a la policía si son víctimas de un crimen.
“Esta no es una buena política de seguridad”,
dice Tramonte. “Por eso tantas agencias policiales estatales
y locales han expresado su oposición a leyes como la de Goodlatte
y Norwood”. |
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