Angela Hooton,
Mexican American Legal Defense and Educational Fund
05/27/2005
Mientras nuestro país se mantiene polarizado sobre
el debate pro-opción vs. pro-vida y el clima político
se torna cada vez más hostil para los derechos reproductivos,
las latinas siguen encarando desafíos de salud que afectan
su salud reproductiva. Para las latinas, a las que sus derechos
han sido limitados por políticas discriminatorias y un alto
nivel de pobreza, la lucha por la justicia reproductiva nunca ha
sido simple materia de elección.
La larga y trágica historia de la esterilización forzada
y manipulada de las latinas en Estados Unidos y en la isla de Puerto
Rico demuestra cómo a las latinas se las ha abstenido de
sus derechos de tener niños. Miles de latinas, específicamente
puertorriqueñas y México-americanas padecieron de
esterilizaciones forzadas en la década de los 66 y 70. Muchas
de estas mujeres fueron esterilizadas en hospitales públicos
inmediatamente después del parto, sin su conocimiento o su
autorización.
A otras latinas las esterilizaron a través de la condición
coercitiva de los beneficios sociales del seguro social. A pesar
de que la esterilización forzada ha sido en su mayoría
eliminada, gracias al trabajo de activistas de la década
de los años 70, entre las que está la doctora Helen
Rodríguez-Trias, las leyes actuales ejercen similares observaciones
de control reproductivo para la creciente población de latinas
que reciben beneficios sociales federales.
Las latinas han sido limitadas en su libertad de prevenir o acabar
con embarazos no planeados debido a las barreras financieras y a
las leyes restrictivas tanto estatales como federales.
Muchos estados tienen leyes similares que niegan fondos para el
aborto, aun en casos de necesidad médica. Al mismo tiempo,
los gobiernos federales y estatales están limitando los fondos
para las clínicas de planeamiento familiar, las que proveen
servicios esenciales de prevención de embarazo y salud reproductiva.
Estas políticas limitantes de fondos, así como las
leyes estatales que requieren que las mujeres esperen entre 24 y
48 horas, y que las menores tengan permiso de los padres, antes
de someterse a un aborto, afectan la elección reproductiva
de las latinas, especialmente de aquellas que viven en áreas
rurales.
Mientras las leyes del aborto imponen dificultades significativas
en la capacidad de las Latinas de ejercer sus derechos reproductivos,
muchas de las disparidades que las latinas padecen tienen que ver
son su incapacidad de acceder a los servicios básicos de
salud reproductiva. Por ejemplo, la falta de seguro no le permite
a las latinas recibir cuidados esenciales de salud reproductiva.
Las latinas tienen el más alto nivel de personas no aseguradas
entre cualquier raza o grupo étnico, con más de un
tercio (37 por ciento) sin seguro médico.
Estamos luchando por los derechos reproductivos desde un marco amplio,
reconociendo que el estatus de uno en salud reproductiva está
profundamente afectado por la interseccionalidad de las identidades,
tales como la raza, la etnicidad, las clases sociales y el estatus
migratorio. |