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Contra viento y marea aprueban la ley REAL ID

Washington Hoy
05/13/2005

Washington Hoy
Licencias de conducción y los ataques del 9-11 (click para ampliar)
Adjunta a una ley de financiamiento suplementario para las operaciones en Irak y Afganistán, la ley de inmigración REAL ID, apoyada por la Casa Blanca, se materializó en ley una vez que el presidente George Bush firmara la medida.

Quienes la apoyan han presentado a la ley REAL ID como una medida antiterrorista y de protección de fronteras, cuya meta será conseguida al forzar a los estados a observar los estándares federales para el caso de las licencias de conducción, las que no podrán ser ofrecidas a los inmigrantes indocumentados, dificultando aun más el proceso para obtener asilo político, y finalizar laconstrucción de la pared en la frontera entre México y San Diego, California.

“Esta legislación apunta a prevenir otro ataque tipo 11 de septiembre de 2001, al interrumpir el viaje de los terroristas y mejorar la seguridad de fronteras”, dijo el presidente del comité judicial dela Cámara, James Sensenbrenner, Jr., republicano por Wisconsin.

“Darle a cualquier persona licencias de conducir que pueden ser usadas como identificación, independientemente de que estén aquí de forma legal o aun si sabemos quiénes son, es una invitación alos terroristas y criminales a quela exploten”, dijo Sensenbrenner.

Sin embargo, alrededor de 600 grupos de derechos civiles, organizaciones de protección de los inmigrantes, sindicatos y los demócratas, como un todo, se oponen a la medida y encontraron sin sentido el argumento de la mejoría de la seguridad.

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¿A quíen le afecta?
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“Las restricciones de la ley REAL ID no son están necesariamente para proteger la seguridad nacional. En su lugar, servirá únicamente para crear una seria e injustificada preocupación en las personas que le huyen a la persecución”, dijo el demócrata Russ Feingold.

Aquellos grupos insisten que el contenido de la propuesta no hubieran detenido a los 19 secuestradores. Y los grupos de latinos perciben la meta real de estas propuestas, las que han sido ofrecidas varias veces bajo distintas circunstancias en años, no como un esfuerzo para prevenir los ataques terroristas, sino para parar evitar que los mexicanos y otros latinoamericanos vengan al país.

“Queremos llamar la atención sobre la pobreza de las fronteras por lo que yo le llamo la invasión mexicana tipo Caballo de Troya”, dijo James Gilchrist, fundador de Minuteman Project, el grupo de ciudadanos que patrullaron la frontera con Arizona, quien junto a sus simpatizantes y otros activistas anti-inmigrantes vinieron al Capitolio hace unas semanas a presionar a los legisladores para que aprueben la ley REAL ID.

“Quizá Arizona, California y Nevada serán toda hispana y ellos partirán literalmente los Estados Unidos de forma social y política y posiblemente a través de una sangrienta guerra en otros 40 años”, dijo Gilchrist.
Quienes se oponen a la ley dicen que de acuerdo a esta, millones de indocumentados no podrán manejar, y que las oficinas de registración de vehículos a lo largo y ancho de la nación se convertirán en las oficinas de inmigración.

El senador Joe Liberman criticó la provisión como “rígida y no trabajable”, -una visión compartida entre muchos de sus colegas demócratas.
Angela Kelley, subdirectora del National Inmigration Forum, mostró su profundo desengaño con el gobierno del Bush quien, según dijo, ha tomado medidas punitivas que enlazan a los adultos o inmigrantes en general con el terrorismo.

“Este presidente ha incrementado expectativas en comuniidades latinas. Él peleará por soluciones realistas y que se pueda hacer cumplir; soluciones con sentido común para nuestro fracturado sistema de inmigración”, dijo Kelly.