Ricardo Flores, Public Justice Center
05/13/2005
La ley de Maryland sobre las licencias para los inmigrantes
ha sido la misma por muchos años, a pesar de los varios y
repetidos intentos de cambiarla por parte de unos pocos políticos
y grupos foráneos anti-inmigrantes. Bajo nuestra ley, si
los solicitantes pueden proveer pruebas documentadas sobre su edad
e identidad, así como demostrar su capacidad de conducción,
podrían obtener su licencia de manejo, independientemente
de su status migratorio.
Desafortunadamente, todo eso va a cambiar, no porque la ley de Maryland
haya cambiado, sino porque una nueva ley federal, llamada REAL ID,
fue aprobada y forzará a todos los estados a negarle licencias
a los indocumentados.
Uno de los argumentos fuertes de quienes favorecen la ley REAL ID
ha sido la errónea percepción de que al negarle la
licencia a los indocumentados se beneficiará nuestra seguridad
nacional. Desafortunadamente, la ley REAL ID no nos dará
mayor seguridad.
Este pensamiento no es un pensamiento ilusorio de los pro-inmigrantes,
está basado en las opiniones de reconocidos expertos, tal
como Margaret Stock, una profesora de West Point quien enseña
seguridad nacional y Kim Taipale, directora del Centro de Estudios
Avanzados. Ambas expertas han escrito documentos a los que se puede
acceder con facilidad en la Internet y que fueron enviados a las
autoridades electas de Maryland, lo cual es una razón por
la que nuestros legisladores han rechazado de forma repetida y acertada
las versions estatales de la ley REAL ID.
El REAL ID está también alimentado por la falsa esperanza
de que tales políticas nos harán regresar a casa,
o evitarán que más inmigrantes vengan a Estados Unidos.
Como cualquier inmigrante te dirá, el hogar es donde la estabilidad
social y las oportunidades económicas hacen posible que las
personas puedan ofrecerle estabilidad financiera a sus hijos, sus
esposos y la comunidad. Por eso es que los inmigrantes no van a
irse, y la razón por la que todos los inmigrantes sienten
un profundo aprecio por lo que este país les ofrece.
Esta es la razón por la que en los últimos tres años
los inmigrantes han presentado sus casos en las salas de sesiones
del capitolio estatal, describiendo de forma clara su necesidad
de conducir hacia sus trabajos y mostrando información de
expertos que dice que si todos tenemos licencias, estaremos más
seguros.
Ahora que Maryland ha sido forzada a hacerlo de la otra manera,
pues los inmigrantes serán forzados a manejar de forma ilegal
para poder llevar un plato de comida a la mesa. Esto no resuelve
nada literalmente, definitivamente no en el campo de la seguridad
nacional, solo crea más problemas. Es difícil saber
qué es más preocupante: que nuestras autoridades federales
electas no perciban el desastre que están creando, o que
prefirieron ignorarlo para marcarse una victoria anti-inmigrante
sin valor alguno.
Muchos estados están empezando a cuestionar de forma pública
la legalidad de la legislación federal, y argumentando que
será excruciantemente cara de implementar. Cualquiera que
sea el resultado de esta equivocada ley, los inmigrantes harán
bien en responsabilizar a nuestros representantes federales por
sus acciones, o inacciones, en el tama de la ley REAL ID.
Todos los inmigrantes, documentados o indocumentados, de primera
o segunda generación de inmigrantes, etc., necesitan responder
a la ley REAL ID. Está escrito en la Biblia que Jesús
dijo: “lo que has hecho por el último de mis hermanos,
lo has hecho por mí”.
Creamos o no en Jesús o la Biblia, estas son palabras sabias
en las que debemos basar nuestras vidas porque nos llaman a relacionarnos
el uno al otro de la misma forma, sin que importe el status social,
económico o de cualquier otro tipo, y con respeto universal
aplicado a todos.
Es de esta forma que una afrenta contra nuestros hermanos es una
afrenta contra todos, y los nuestros que tienen el poder de votar
deben estar doblemente vigilantes de cómo nuestra comunidad
está siendo afectada por políticas como la REAL ID.
Maryland necesitaba liderazgo dedicado y sustancial para derrotar
la REAL ID, lo cual desafortunadamente no pasó. Debemos preguntar
a cada una de nuestras autoridades federales si tal liderazgo es
lo que ofrecieron, y si no, por qué no. |